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Existen dos modelos de tarjetas de socio, ambas sirven para dar de alta a sus clientes porque en ellas se contienen sus datos, movimientos y saldo. Ahora bien, en función de las que elija, tendrá que gestionar de distinta forma su negocio.

Tarjetas de banda magnética:
Su principal característica es que tienen una caducidad anual lo cual le permite:
>> Establecer una cuota anual de socio que se cobra en el momento de su emisión y renovación.
>> Tener la oportunidad de actualizar el fichero de los socios en cada renovación anual.
>> Conocer con precisión cuantos socios no renuevan y tomar las medidas de marketing precisas.
>> Eliminar las tarjetas viejas que acaban ensuciando los cabezales de los lectores de billetes.

Tarjetas con chip:
Estas tienen la peculiaridad de que no caducan y esto implica que:
>> No podrá cobrarse con facilidad una cuota anual de socio.
>> Al no existir renovaciones anuales tienden a no actualizarse los datos de socios lo que acaba dificultando la gestión de los retrasos, acciones de marketing, etc.

¿Cúal elegir?
Para cada cliente nuevo se precisa una tarjeta y el 30% de los clientes activos pierden o estropean su tarjeta una vez al año. El consumo de tarjetas chip sin caducidad es entre un 50% o 60% inferior al de tarjetas magnéticas con caducidad, pero su precio unitario es más del doble. Al no cobrar cuotas anuales con la chip el gasto anual de tarjetas es superior, pero lo importante es tener en cuenta la funcionalidad de cada negocio y en caso de un establecimiento abierto al público, es aconsejable la caducidad y aprovechar para actualizar los datos y ficheros. Por el contrario, en caso de galerías automáticas con limitado horario de atención al cliente es preferible usar el modelo de tarjeta chip sin caducidad.

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